sábado, 9 de octubre de 2010


Disclaimer: La historia de Remembering Sunday no me pertenece. Todos los derechos reservados para el grupo “All Time Low”; su solista, Alex Gaskarth y la solista de “Automatic Loveletter”, Juliet Simms.
El chico abrió los ojos repentinamente, pero no se movió de su cama. Se quedó ahí, entre el sueño y la vigilia, tratando de caer en la cuenta de que aquello que había pasado era solo obra de su mente dormida. Ya no podía más con ello, con esa pesadez, con el sentimiento de la ausencia de aquel amor que se dio el domingo. Estaba decidido, no se quedaría de brazos cruzados.
Se incorporó de la cama y se puso rápidamente sus zapatos. La ropa que llevaba puesta era adecuada, de hecho, ya que había caído dormido con las vestimentas de la tarde, después de haber bebido unas copas para continuar alimentando lo ebrio que había estado durante los días que siguieron de aquel.
Olfateó su olor propio. Si, el hedor de alcohol estaba ahí, ligero, pero existente. No importaba por ahora, solo encontrarla. Miró su reloj de pulso: 2:00 A.M. ¿Alguien abriría su puerta a estas horas de la madrugada? No importaba ahora, solo encontrarla. Sintió por la ventana el frío de afuera y pensó en buscar alguna clase de ropa abrigadora, pero no importaba ahora, solo encontrarla.
Salió de la casa y sintió la briza nocturna, la que dejaba el roció sobre las plantas por las mañanas, la que enamoraba personas durante las noches. Los recuerdos volvieron de pronto a su mente, como habían estado haciendo todo el tiempo, solo que esta era de las veces que venían con una punzada de dolor. Calló sobre sus rodillas y se abandonó a los recuerdos. Desayunaron juntos, pero dos huevos no son suficientes.
Subió a su carro azotando la puerta y encendiéndolo rápidamente dispuesto a avanzar hacía donde recordaba, había dejado a la chica.
Después de algunos minutos manejando, llegó a un sitio que le parecía familiar, miró a su alrededor y los recuerdos volvieron. Ella tenía una sonrisa pícara y malvada, lo empujó escaleras arriba y después, sin más, lo dejó ahí.
Volviendo en sí, se acercó a una puerta y  tocó el timbre con desesperación. Se sintió un poco apenado por la hora que era, pero necesitaba en serio volver a verla.
-Disculpe mi llamado a estas horas – dijo al señor que le atendía y después le dio una descripción sobre la chica – ¿La ha visto? Ha estado rondando en mis sueños y me esta volviendo loco. Le voy a pedir que se case conmigo – le contó, algo esperanzado.
El hombre, no muy molesto, si no conmovido por la situación, le dijo que por lastima no. El chico dio las gracias y se alejó para ir a la siguiente puerta.
Los recuerdos volvieron. Él le llamaba “mi luz”, aunque ella no creyera en el amor, pero se había dado, había sucedido, a pesar de a penas conocerse el uno al otro, se amaban y no se podía hacer nada contra esto. ¿Quién podría negar estas mariposas que llenan su estómago?
Despertaba a los vecinos y en ellos solo encontraba rostros poco familiares, ningún parecido con la chica. La esperanza comenzaba a volverse ciega, a perderse. Por más que intentara y suplicara solo le negaban. Algunos cerraban la puerta, molestos; otros con pena y otros con lástima o incomodidad.
“Disculpe mi llamado a estás horas de la noche, pero, ¿ha visto a esta chica? Ha estado rondando en mis sueños y me esta volviendo loco. Le voy a pedir que se case conmigo.”
-Joven, ella se mudó hace unos días – dijo uno de los vecinos después de haber escuchado brevemente la historia –. De pronto, la vi sacando sus pocas pertenencias y transportándolas a Dios sabrá dónde, no dejó explicaciones, ni dijo a donde iba. Era algo misteriosa y reservada. Casi no le vi amigos por aquí y el día que se fue tenía una expresión perdida, mas o menos.
Pronto el sol debía salir, sin embargo, las nubes cubrían todo el cielo y fue graciosa la manera en la que llovió aquel día, como si la brusquedad y constancia con la que caían las gotas acompañaran al chico en su tristeza. En ese momento no le dio importancia a aquello, pero de pronto, una idea comenzó a formarse en su cabeza y todo comenzó a tener sentido.
Ahora puedo ver que todas estas nubes me están siguiendo en mi desesperado intento de encontrar a mi quién sea, donde sea que pueda estar.
______________________________
“No voy a volver. He hecho algo terrible. Tengo miedo de hablar, pero tú esperas eso de mi. Estoy confundida, seré sincera. Toda esta lluvia es para lavarte de mi cabello y de mi mente, manteniendo un ojo en el mundo desde muchos, cientos de pies sobre la tierra. Pienso en ti ahora, estoy en casa, en las nubes, volando sobre tu cabeza.”
______________________________
Algunos vecinos miraban por sus ventanas al chico y otros no le dieron mucha importancia. Parecía un perro con la cola entre las patas, mojado, inmóvil, en plena lluvia, sin saber a donde ir o dónde meterse… qué hacer.
-Supongo que iré a casa ahora – dijo para si mismo, con una voz apenas audible, a demás del sonido de las gotas de cristal golpeando sobre el suelo – Supongo que iré a casa ahora…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

diooooooooooooj!!!! loo amoo*O* twina amo como escribes & así(': & esa canción la amo así como no tienes idea*O* esta genial:3! teamo twina♥

Jasey Merridew dijo...

ows gracias :33

Anónimo dijo...

Oh Por Dios!!! Es Hermoooooosoo *.*
Remembering Sunday ♥

Me encanta como escriiibes!! me encanta lo qq escribees!!!! te amoo hermanitititita!! Está geniaaaaaaaaaL!!!!

Publicar un comentario