Bueno, gran conocido mío no fue. Pero me encariñé con él como si fuese en verdad mi tío… o mi amigo o mi algo.
Sus amigos le decían (decíamos) Zanna o Zanny porque tenía el cabello color zanahoria. Él era mi tío Zanny y yo era su sobrina “Mazno” porque mis papás mágicos eran Manzana y Durazno.
Hubo un tiempo en el que, prácticamente, se dio cierta rivalidad entre nosotros por motivos “familiares”. Que su supuesta hija y que no se qué, pero al final, yo lo quería, él me quería y éramos más familia que… bueno, éramos familia.
Si que le he llorado. Cuando llegué aquí sentí que fue él fue el primero en darme una calurosa bienvenida que no fuese mi mamá y mis hermanos. Me hizo sentir especial. Quise hacer un escrito parecido a esto, pero supe que no le conocía lo suficiente, no había suficiente que decir. Sólo que yo estuve ahí cuando él estuvo aquí y eso me parece una bendición. Fue una bendición haber conocido a Carlos, por que, por lo poco o mucho que haya hecho por mí, puedo decir que siempre va a estar aquí, en mi corazón.
En paz descanse Carlos Oswaldo Mata Andrade.

2 comentarios:
Oh, es una entrada preciosa. Lo siento mucho por él, y por ti, por esa enorme perdida. Pero siempre vivirá en ti mientras que lo recuerdes :)
Te digo exáctamente lo mismo que Chica Gris..
Un beso ENORME y mucho ánimo :)
Publicar un comentario