Ahí va esa pequeña, la pequeña Jasey Merridew. Tenemos la misma edad y me gustaba observarla desde que tengo memoria. Tiene un proceder extraño. Ella usualmente juega con las palabras, con las letras. Le fascina compartirles sus penas y secretos, pero sobretodo, le encanta cuestionarlas, burlarse y pelear con ella. De las primeras veces que recuerdo haberla visto, oh, bueno, me causó mucha gracia:
– ¡Atrápame si puedes, tonta! – vociferaba, mientras se detenía un momento para mirar hacia atrás.
Luego volvió a poner los pies en polvorosa, corriendo doquiera que pudiese.
Muy por detrás de ella venía una palabra: <<novio>>. Parecía un auténtico vejestorio corriendo tras el correcaminos. Una pequeñita de, qué serán, seis, siete años.
Yo sólo, sentado en la azotea de mi hogar, la veía pasar de vez en cuando y reía. Y así avanzaron los años, cumplió – cumplimos – once, doce y aquella palabra no lograba llevarle el paso a Jasey, siempre permaneciendo sumamente rezagada de ella.
Tiempo después me di cuenta de que algo faltaba a mí alrededor. Era ella.
– ¿Saben qué ha acontecido con aquella pequeña que gustaba de convivir con letras y palabras?
– Oh – me contestaban los conciudadanos recordándola – se ha mudado.
– ¿Recuerdas a su padre? – capté una voz femenina, pero ya no estaba prestando mucha atención.
– Si, claro, la quería más que a su vida y siempre la educó cariñosa, pero estrictamente.
– No – respondió la mujer –. Es decir, si, pero era un tipo con el que había de andarse con cuidado. ¡Qué ojos tan… escalofriantes!
No supe de ella en mucho tiempo y la olvidé. Debo admitir que, probablemente, me sentí atraído, si, pero también algo atemorizado de ella. Jamás me habría acercado para pedirle nada pretencioso. Parecía ser tan dulce, que encantaba; y a la vez era tan… ¿cuál será la palabra indicada? Frívola, tal vez. Y así con cualquiera, sin embargo, en cuanto a pretendientes se acentuaba más. Como una enredadera: le entregas tu corazón y ella se limita a estrujarlo hasta destruirlo. No, gracias. Pero, lo peor del caso es que su intención no es hacerse de tu inocente corazón… tampoco el tuyo de otorgárselo, las cosas sólo se dan.
Tiempo después, hace unos días, de hecho, la volví a ver. Una señorita. Ahora la noté un poco más ajena a todo y, en cierto punto, desprovista de sentimientos. Ella era ella y nada más parecía afectar su mente. Se veía encerrada a piedra y lodo en lo que ella es y que jamás nadie la podría cambiar. <<Pueden tomar todo de mí, pero nunca jamás se llevarán mi manera de pensar>>, decía aquella canción esa frase que bien la describiría. Sin embargo, aún tenía esa carita dulce, esos ojos bonitos y pestañas coquetas, piel apiñonada y esa enorme melena negra, que a la luz del sol parece castaño oscuro con mechones claros, creados por la prolongada exposición a los rayos del sol. ¿Que qué hacía? Bueno, ya se imaginarán ustedes:
– ¡Maldita desgraciada – vociferaba entre jadeaos a la vez que corría a lo más que daban sus fuertes piernas. Supuse que su léxico había aumentado considerablemente.
– ¡Maldita desgraciada – vociferaba entre jadeaos a la vez que corría a lo más que daban sus fuertes piernas. Supuse que su léxico había aumentado considerablemente.
Me llevé un gran susto al ver que la palabra a la que tanto le temía ahora casi le pisaba los talones. No creí que en verdad fuese a alcanzarla alguna vez y ahora se encontraban realmente cerca. Era igual a una guerra de “a ver quién se cansa primero”, porque la indestructible Jasey parecía ya agotada, cansada de huir, pero sin una sola intención de darse por vencida. Ahora bien, la palabra se veía muy motivada, pero igual de cansada.
¿Qué irá a deparar el destino de aquella chica? No, no se me ocurre nada. Sólo puedo sonreír de nuevo ante su perpetuo intento de huirle al amor. Estrecharé con admiración la mano de aquel que haga que la palabra le alcance.
– Donovan Alcázar.
Gracias por escribir sobre mí, Donovan.

2 comentarios:
Me gustó, me gustó mucho esta forma de ver a la pequeña gran Jasey. Siempre es bueno tener el punto de vista de otro para ver mejor a ciertas personas... de todos modos, no creo que Jasey nos quisiera decir mucho sobre ella voluntariamente.
También te doy las gracias por escribir sobre ella, Donovan.
Y a tí por mostrárnoslo, Ale<3
tu blog es realmente especial y magico^^ me encanta como escribes, el diseño, las fotos TODOOOOOOOOOOOO
chocolates^^
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